RESPONSABILIDAD INSTITUCIONAL Y LA SEGURIDAD DEL PACIENTE: FUNDAMENTOS BIOÉTICOS EN LA GESTIÓN DEL RIESGO HOSPITALARIO

Autor: García, Sandra del Valle.

Índice

1. Resumen.

2. Abstrac

3. Introducción

4. Epidemiología del Error Médico

4.1. Impacto a Nivel Mundial (Organización Mundial de la Salud)

4.2. Impacto a Nivel Regional (Latinoamérica)

4.3. Radiografía en Argentina

5. Marco de la Responsabilidad Hospitalaria: "Por Qué" la Institución debe Responder

5.1. Desde el Principalismo (La Obligación Operativa)

5.2. Desde el Personalismo (La Responsabilidad Ontológica y Social)

5.3. Desde el Marco Normativo de Vanguardia: La Ley Nacional N.º 27.797 ("Ley Nicolás")

6. Ejes Estratégicos y Marco de la OMS

6.1. Eje 1: La Seguridad del Paciente como Imperativo de Calidad

6.2. Eje 2: La Seguridad como Dimensión Crítica de la Calidad (Postura de Agencias Internacionales)

6.3. Eje 3: El Imperativo Ético y Económico

7. Herramientas Formativas y Operativas para la Gestión del Riesgo

7.1. Herramientas Formativas (Educación y Cultura Bioética)

7.2. Herramientas Operativas (Gestión del Riesgo en el Terreno)

8. Conclusión

9. Bibliografía

  

1. Resumen

 

El ingreso a una institución sanitaria implica un acto ineludible de confianza que compromete al sistema de salud a garantizar la seguridad del paciente como un imperativo bioético, social y legal. El presente escrito aborda la responsabilidad institucional ante el riesgo hospitalario a partir del cruce entre la bioética personalista, la teoría del cuidado humano de Jean Watson y el enfoque Principalista. Se examina la epidemiología del error asistencial a nivel mundial, regional (estudio IBEAS) y nacional, destacando la implementación del marco legal de la Ley Nacional N.º 27.797 ("Ley Nicolás") en Argentina. Asimismo, se proponen estrategias y herramientas formativas (como la simulación clínica y el soporte a segundas víctimas) y operativas (rondas de seguridad, checklists y metodología AMFE) orientadas a superar los esquemas punitivos, promoviendo una cultura justa de aprendizaje y un cuidado humanizado centrado en la dignidad de la persona.

 

2. Abstract

Admitted to a healthcare institution, patients perform an unavoidable act of trust that obligates the health system to ensure their safety as a bioethical, social, and legal imperative. This paper addresses institutional responsibility regarding hospital risk by intersecting personalist bioethics, Jean Watson's Human Caring Theory, and the principalist approach, while examining healthcare error epidemiology at global, regional (IBEAS study), and national levels, highlighting Argentina’s Law No. 27,797 ("Ley Nicolás"). Furthermore, it proposes formative (such as clinical simulation and second-victim support) and operational tools (safety walkrounds, checklists, and FMEA) aimed at moving beyond punitive frameworks toward a just learning culture centered on human dignity.

 

 3. Introducción

El ingreso de un paciente a una institución de salud representa un voto de confianza absoluto que obliga al hospital a asumir un compromiso ético y social con su seguridad. Esta responsabilidad institucional no es meramente administrativa; es un deber objetivo y moral de garantizar que todo el trayecto del paciente, desde su admisión hasta su alta médica, transcurra en un entorno seguro y libre de riesgos evitables. El propósito de este escrito es analizar cómo las instituciones deben responder ante el riesgo hospitalario, superando los enfoques punitivos para consolidar una verdadera cultura de seguridad.

Para ello, este análisis se fundamenta en la bioética personalista, que sitúa la dignidad y el valor intrínseco de la persona en el centro de la práctica médica. Bajo este marco, el principio de subsidiaridad exige que la dirección provea un entorno seguro para que los profesionales puedan cuidar adecuadamente a quienes están a su cargo.

Esta postura ética se complementa en sintonía con la Teoría del Cuidado Humano de Jean Watson[1], la cual define al cuidado como un proceso transpersonal y la esencia misma de la práctica asistencial. Al integrar la visión de Watson, las herramientas operativas y formativas de control de riesgos dejan de ser simples requisitos burocráticos. En cambio, se revelan como la expresión práctica y el soporte estructural indispensables para asegurar un cuidado humanizado, seguro y respetuoso de la dignidad humana.

 "Iniciar un proceso de atención médica hospitalaria implica, intrínsecamente, un acto de confianza por parte del paciente.

 La institución de salud firma un "contrato social y ético" con la sociedad. Cuando un paciente ingresa, deposita su confianza en un sistema. Por ende, la responsabilidad de su seguridad es:

  • Objetiva: El hospital debe proveer los medios humanos, técnicos y protocolizados para que el error no ocurra.
  • Ética: No basta con no tener demandas legales; se debe buscar activamente que la maquinaria hospitalaria no vulnere al eslabón más débil, el paciente.

Es aquí donde la institución adquiere una responsabilidad bioética ineludible, pues permitir que la maquinaria hospitalaria opere sin las barreras de seguridad necesarias vulnera directamente el principio de No Maleficencia y arremete contra la dignidad intrínseca de la persona humana.

La epidemiología del error médico demuestra que las instituciones de salud, por fallas en su diseño, muchas veces dañan a quienes buscan curar.

 Las cifras más recientes y los estudios de referencia a nivel mundial, regional y en Argentina reflejan la gravedad de la situación.

  

4. 1. Impacto a Nivel Mundial (Organización Mundial de la Salud)

Los reportes globales de la OMS [2](incluyendo los balances de sus planes estratégicos) muestran una realidad alarmante sobre los eventos adversos (EA):

  • La regla del 1 de cada 10: Alrededor de 1 de cada 10 pacientes sufre algún tipo de daño prevenible mientras recibe atención en un hospital.
  • Mortalidad: Cada año mueren más de 3 millones de personas en el mundo debido a una atención médica insegura, esta cifra sitúa a los eventos adversos entre las principales causas de muerte a nivel global, equiparable a algunas enfermedades de alto impacto.
  • Margen de prevención: Más del 50% de estos daños son totalmente prevenibles, y la mitad de los casos prevenibles están relacionados con errores en la administración de la medicación.
  • Impacto Económico: La falta de seguridad no solo destruye vidas, sino también presupuestos. La OMS estima que los daños causados a los pacientes reducen hasta en un 0,7% el crecimiento económico mundial, generando costos indirectos que equivalen a billones de dólares anuales debido a la prolongación de internaciones, cirugías correctivas y litigios.

4. 2. Impacto a Nivel Regional (Latinoamérica)

El estudio de referencia para nuestra región es el IBEAS (Estudio Iberoamericano de Efectos Adversos), auspiciado por la OMS y Ministerios de Salud de la región. Sus conclusiones reflejan que la vulnerabilidad en países de ingresos medios es aún mayor:

  • Prevalencia en internación: La prevalencia de eventos adversos en los hospitales de América Latina ronda el 10% (es decir, 10 de cada 100 pacientes hospitalizados sufren un daño que no estaba relacionado con su enfermedad base).
  • Evitabilidad regional: El estudio demostró que casi el 60% de los eventos adversos detectados en Latinoamérica eran previsibles.
  • Tipos de incidentes: Las causas principales en la región se concentran en tres áreas: infecciones asociadas a la atención de la salud (IAAS), problemas derivados de procedimientos quirúrgicos y errores en la administración de medicación.

4. 3. Radiografía en Argentina

En Argentina, las investigaciones locales ratifican la tendencia global y exponen las debilidades en los sistemas de reporte institucionales:

  • Frecuencia en internación de adultos: Un estudio multicéntrico publicado en la revista Medicina (Buenos Aires)[3], evaluó hospitales de alta complejidad en Argentina utilizando la metodología global Trigger Tool. Esta es una herramienta de precisión para identificar eventos adversos a lo largo del tiempo, permite identificar con precisión los daños, mide la tasa a lo largo del tiempo es también usado para verificar si los cambios realizados, tendientes a mejorar la seguridad de los procesos, fueron efectivos analizando los desencadenantes para identificar los eventos, es eficaz para medir el nivel general del daño. Es una organización La Global Trigger Tool
  •  Los resultados arrojaron que hasta un 42.8% de las admisiones analizadas presentaron al menos un evento adverso a lo largo de su internación, registrándose una tasa de 32 eventos por cada 100 admisiones.
  • Vulnerabilidad en Cuidados Críticos: Reportes locales en salas de terapia intensiva reflejan que la tasa de eventos adversos ronda el 9.2%, elevándose de manera crítica en los días donde la ocupación de camas del hospital supera el 90% (lo que demuestra el impacto de la sobrecarga del sistema sobre la seguridad).
  • Falta de cultura institucional y de reporte: Un diagnóstico de situación nacional realizado mediante encuestas transversales a profesionales de la salud reveló datos estructurales muy valiosos sobre la responsabilidad de la institución:
    • El 71% de las instituciones de salud no contaba con ningún comité o grupo abocado a la seguridad del paciente.
    • El 61% de los hospitales carecía por completo de un sistema de registro o notificación de incidentes de seguridad (y en el resto, muchos estaban mal aplicados).
    • El 70% de las instituciones no tenía implementado un sistema estandarizado de identificación de pacientes.

 

5. Marco de la Responsabilidad Hospitalaria

  • "Por Qué" la Institución debe Responder.

 Leyes morales que exigen a la institución:

5.1. Desde el Principalismo (La Obligación Operativa)

  • No Maleficencia como estándar mínimo de calidad: La institución es responsable si permite que el personal trabaje con sobrecarga horaria, insumos defectuosos o sin protocolos de doble verificación. El hospital viola la No Maleficencia si su propio diseño organizacional genera el error.
  • Justicia Distributiva: La responsabilidad hospitalaria exige que los recursos destinados a la seguridad (tecnología, capacitación, sistemas de reporte de errores) se distribuyan de forma equitativa en todas las áreas, desde terapia intensiva hasta la consulta externa.

5.2. Desde el Personalismo (La Responsabilidad Ontológica y Social)

  • El Principio de Sociabilidad y Subsidiaridad: Este principio ‘clave en esta situación- justifica la responsabilidad de la alta dirección. El hospital es un cuerpo social. El directivo tiene la obligación subsidiaria de cuidar a sus trabajadores (médicos, enfermeros…) dándoles un entorno seguro, para que ellos, a su vez, puedan cuidar con seguridad al paciente. Si la institución falla en la subsidiaridad, es responsable del error final.
  • Responsabilidad y Libertad: Si ocurre un evento adverso, la bioética exige transparencia institucional. Ocultar el error viola la confianza y la responsabilidad. La institución debe responder asumiendo el daño, reparándolo y modificando el sistema para que no vuelva a suceder.

5.3. Desde el Marco Normativo de Vanguardia: La Ley Nacional N.º 27.797 ("Ley Nicolás")

En perfecta sintonía con estos fundamentos éticos y con el imperativo de la responsabilidad institucional, la legislación argentina ha dado un paso histórico mediante la sanción de la Ley Nacional N.º 27.797, conocida como "Ley Nicolás" de Calidad y Seguridad Sanitaria[4]. Esta normativa no es solo un hito legal, sino un reflejo directo del principio personalista y del deber de No Maleficencia en el ámbito institucional.

La "Ley Nicolás" reconfigura el abordaje del error asistencial al establecer que la seguridad del paciente no puede depender de voluntades individuales, sino de procesos institucionales sistemáticos, transparentes y rigurosos. Al exigir de manera obligatoria la creación de comités de seguridad, el diseño de entornos de trabajo seguros y protegidos para los equipos de salud (subsidiaridad), y la implementación de sistemas eficaces de registro y notificación de incidentes (cultura justa y de aprendizaje), la ley traslada la discusión del plano puramente teórico al mandato operativo ineludible. De este modo, la norma se convierte en la traducción jurídica de la responsabilidad institucional objetiva y ética de nuestro tiempo, obligando a las organizaciones de salud a proveer activamente las barreras necesarias para que el error sistémico no alcance al paciente.

De esta manera se une la teoría moral con la obligación legal, transformándose en una herramienta operativa y formativa 

  1. La Seguridad del Paciente como Imperativo de Calidad: Los errores hospitalarios son un problema sistémico y no solo individual.
  2. La Responsabilidad Institucional en Salud: El deber legal y moral de las organizaciones sanitarias de garantizar entornos libres de riesgos prevenibles.
  3. Sustento Bioético de la Responsabilidad:
  • Los deberes de acción (No Maleficencia y Justicia).
  • El valor intrínseco de la persona y la responsabilidad compartida (Personalismo: Subsidiaridad y Respeto a la Vida).

6. Ejes estratégicos de la OMS 

6.1 Eje 1 la Organización Mundial de la Saneamiento (OMS) [5]y su marco estratégico actual (como el Plan de Acción Mundial para la Seguridad del Paciente).

  • El Concepto: La seguridad del paciente se define como Es la reducción de los riesgos, daños y errores médicos innecesarios asociados a la atención de la salud hasta un mínimo aceptable.
  • El enfoque moderno prohíbe la búsqueda de "culpables individuales" (el médico o la enfermera que se equivocó) y obliga a mirar el diseño del sistema. Los errores clínicos son el resultado de procesos institucionales mal diseñados, cansancio laboral, fallas en la comunicación o falta de estandarización. Por ende, la seguridad es una responsabilidad de gestión y no un asunto de buena voluntad individual.

 6.2 Eje 2 La Seguridad como Dimensión Crítica de la Calidad (La Postura de las Agencias Internacionales)

  1. No se puede hablar de "calidad en salud" si el entorno no es seguro[6]. El Institute of Medicine (IOM) —actualmente National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine— y las acreditadoras internacionales como la Joint Commission International (JCI). Con sus 6 objetivos específicos (identificación correcta, comunicación efectiva, seguridad de medicamentos de alto riesgo, cirugías en el sitio correcto, reducción de infecciones y prevención de caídas) que demuestran operacionalmente cómo se traduce este imperativo de calidad a nivel hospitalario. 
  • El Concepto: De acuerdo con el histórico reporte To Err is Human (cuya vigencia analítica se mantiene) y las actualizaciones, la calidad asistencial se compone de varias dimensiones (efectividad, eficiencia, oportunidad, equidad, centralidad en el paciente y seguridad). De todas ellas, la seguridad es la dimensión transversal mínima e indispensable[7]
  • La Postura Teórica: Una institución puede tener tecnología de última generación o médicos altamente calificados, pero si sus procesos permiten infecciones intrahospitalarias prevenibles o errores de medicación, esa institución carece de calidad. La seguridad es el suelo conceptual sobre el cual se edifica todo lo demás.

 

 6.3 Eje 3: El Imperativo Ético y Económico (Sustento de la Responsabilidad)

Porque es un imperativo, es importante abordar el impacto que tiene la falta de seguridad en las instituciones de salud.

  • El Concepto: Los eventos adversos (daños no intencionados causados por el manejo médico) generan una triple carga para el hospital: social, económica y moral.
  • La Postura Teórica: La bibliografía de gestión hospitalaria demuestra que la inseguridad es costosa. Las fallas en los procesos prolongan los días de estancia en cama, aumentan las readmisiones y derivan en costosos litigios legales o indemnizaciones. Pero más allá del dinero, destruye el activo más valioso de la institución: la confianza pública. Cuando un hospital pierde la reputación de ser un lugar seguro para sanar, colapsa su viabilidad institucional y su misión social.

 Dentro del marco de la Responsabilidad Institucional y Seguridad del Paciente, el enfoque bioético exige pasar de un modelo meramente punitivo o burocrático a una cultura de aprendizaje y gestión proactiva del riesgo.

Para mitigar los errores hospitalarios más comunes (como fallas en la medicación, infecciones asociadas a la atención en salud, errores en sitios quirúrgicos y fallas de comunicación), se pueden aplicar las siguientes herramientas formativas y operativas:

7. Herramientas Formativas (Educación y Cultura Bioética)

El objetivo aquí es capacitar al personal no solo en el "saber hacer", sino en el análisis crítico y la corresponsabilidad.

  • Simulación Clínica de Alta Fidelidad en Seguridad: Entrenar a los equipos en escenarios controlados de eventos críticos o de alto riesgo (ej. crisis en quirófano o shock de medicación). Esto fomenta la toma de decisiones bajo principios de no maleficencia y autonomía.
  • Capacitación en Factores Humanos y CRM (Crisis Resource Management)[8]: Tomado de la aviación, este entrenamiento enseña a los profesionales a reconocer cómo el cansancio, el estrés y la jerarquía afectan la toma de decisiones y provocan errores de fijación.
  • Talleres de Segundas Víctimas: El profesional que comete un error suele sufrir un impacto emocional severo. Formar a los líderes para dar soporte a estas "segundas víctimas" evita el ocultamiento de futuros errores por miedo al castigo, alineándose con el principio bioético de justicia y cuidado mutuo.
  • Estrategia de "Debriefing" Psicológicamente Seguro: Capacitar a los jefes de servicio para realizar análisis rápidos post-evento o post-turno, donde el personal pueda hablar de los "casi-errores" (near misses) sin temor a represalias.

Herramientas Operativas (Gestión del Riesgo en el Terreno)

Estas herramientas buscan "blindar" el sistema para que, si el humano se equivoca, las barreras operativas detengan el error antes de que llegue al paciente.

  • Rondas de Seguridad de la Alta Dirección (Safety Walkrounds): Visitas semanales o quincenales de los directivos a los servicios críticos (UCI, Urgencias, Quirófano, unidades de internación, consultorios) para escuchar directamente del personal asistencial cuáles son los riesgos latentes de la jornada. Esto demuestra el compromiso institucional real.
  • Listas de Verificación (Checklists) Interactivas y "Puntos de Parada": Más allá del papel firmado por burocracia, implementar el "Time Out" obligado antes de procedimientos de alto riesgo (como la administración de quimioterapia, hemodiálisis o cirugía), donde todo el equipo detiene lo que está haciendo para verificar la identidad del paciente, el sitio y el procedimiento.
  • Metodología AMFE (Análisis Modal de Fallos y Efectos): Una herramienta proactiva. En lugar de esperar a que ocurra el error, se toma un proceso crítico (ej. el circuito de la vía aérea en urgencias) y se analiza paso a paso qué podría fallar, cuál sería el impacto y cómo prevenirlo desde el diseño.
  • Sistemas de Doble Verificación Automatizada o Independiente: Para los errores de medicación (el error hospitalario más común), implementar la doble verificación independiente obligatoria por dos profesionales para medicamentos de alto riesgo (insulina, electrolitos concentrados, anticoagulantes).
  • Herramientas de Comunicación Estandarizada (Ej. SBAR / SAER): Para mitigar los errores en los traspasos de turno (pase de guardia) o transferencias de pacientes, obligar al uso de la estructura Situación, Antecedentes, Evaluación y Recomendación. Esto evita la pérdida de información crítica.

 

 8. Conclusión

Hemos realizado un suscinto recorrido por el eje temático, que tanto nos preocupa y que hace al bien del paciente y del Hospital mismo como Institución de salud, en la que la sociedad confía.

Para evolucionar desde los protocolos hacia una mitigación real, el secreto operativo está en diseñar sistemas donde sea difícil equivocarse, y el secreto formativo está en crear una cultura donde reportar un riesgo sea visto como un acto ético de protección al paciente y no como una falta que deba castigarse. Recordemos que toda norma comporta un elemento medicinal y aun pedagógico.

la seguridad del paciente no es un atributo opcional de la gestión hospitalaria, sino el núcleo mismo de su legitimidad bioética y social.

Al contrastar la dura epidemiología del error —donde las estadísticas globales de la OMS, el estudio regional IBEAS y el análisis local con la herramienta Global Trigger Tool en Argentina exponen tasas alarmantes de eventos adversos evitables— queda en evidencia que el daño no suele ser el resultado de la mala voluntad individual, sino de sistemas defectuosos y carentes de una cultura de reporte. Cuando una institución opera con sobrecarga, sin comités de seguridad o sin sistemas estandarizados de identificación, incurre en una falla de responsabilidad objetiva. Desde la bioética principalista, esto representa una vulneración flagrante al principio de No Maleficencia, ya que el propio diseño de la organización se convierte en la fuente del riesgo.

Para revertir esta realidad, la alta dirección debe asumir el Principio de Subsidiaridad propio del enfoque personalista. Esto implica el deber moral de dotar a los profesionales de un entorno seguro a través de herramientas formativas estratégicas como el Crisis Resource Management (CRM) y el debriefing libre de castigos, complementadas con barreras operativas rigurosas como las listas de verificación interactivas y los sistemas de doble verificación. Solo migrando de un modelo punitivo y burocrático hacia una cultura proactiva de aprendizaje y gestión del riesgo, las instituciones de salud podrán honrar ese "contrato social y ético" pactado con la sociedad, transformando el hospital en un entorno verdaderamente seguro que resguarde, de manera innegociable, la dignidad intrínseca de cada paciente.

  

9. Bibliografía

Watson, J. (2008). Nursing: The philosophy and science of caring (Rev. ed.). University Press of Colorado.

Fajreldines, A., Pellizzari, M., Valerio, M., & Rodriguez, V. (2022). Eventos adversos asociados al cuidado de la salud en adultos internados en dos hospitales de alta complejidad de Argentina. Medicina (Buenos Aires), 82(3), 423–427.

Ley N.º 27.797. (2025). Ley Nicolás: Ley de Calidad y Seguridad Sanitaria. Honorable Congreso de la Nación Argentina. Boletín Oficial de la República Argentina N.º 35.766, 8 de octubre de 2025.

Gaba, D. M., Howard, S. K., Fish, K. J., Smith, B. E., & Sowb, Y. A. (2001). Simulation-based training in anesthesia crisis resource management (ACRM): A decade of experience. Simulation & Gaming, 32(2), 175–193. https://doi.org/10.1177/104687810103200206

Institute of Medicine. (2000). To err is human: Building a safer health system (L. T. Kohn, J. M. Corrigan, & M. S. Donaldson, Eds.). National Academies Press. https://doi.org/10.17226/9728

Institute of Medicine. (2001). Crossing the quality chasm: A new health system for the 21st century. National Academies Press. https://doi.org/10.17226/10027

Joint Commission International. (2020). Estándares para la acreditación de hospitales de Joint Commission International (7.ª ed.). Joint Commission Resources.

Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. (2010). Estudio Iberoamericano de Efectos Adversos (IBEAS): Hacia una atención hospitalaria más segura. Organización Mundial de la Salud.

Organización Mundial de la Salud. (2021). Plan de acción mundial para la seguridad del paciente 2021–2030: hacia la eliminación de los daños evitables en la atención de salud. Organización Mundial de la Salud. https://iris.who.int/handle/10665/344074

Reason, J. (2016). Organizational accident revisited. CRC Press. 



[1] Jean Watson, Nursing: The philosophy and science of caring, ed. rev. (Boulder: University Press of Colorado, 2008)

[2] Organización Mundial de la Salud. (2021). Plan de acción mundial para la seguridad del paciente 2021–2030: hacia la eliminación de los daños evitables en la atención de salud. Organización Mundial de la Salud. https://iris.who.int/handle/10665/344074

[3] Fajreldines, A., Pellizzari, M., Valerio, M., & Rodriguez, V. (2022). Eventos adversos asociados al cuidado de la salud en adultos internados en dos hospitales de alta complejidad de Argentina. Medicina (Buenos Aires), 82(3), 423–427.

[4] República Argentina. Ley Nacional N.º 27.797: Ley Nicolás de Calidad y Seguridad Sanitaria. Sancionada el 18 de septiembre de 2025 y promulgada por el Poder Ejecutivo Nacional mediante Decreto 725/2025. Boletín Oficial de la República Argentina N.º 35.766 (8 de octubre de 2025).

[5] Organización Mundial de la Salud. (2021). Plan de acción mundial para la seguridad del paciente 2021–2030: hacia la eliminación de los daños evitables en la atención de salud. Organización Mundial de la Salud. https://iris.who.int/handle/10665/344074

[6]  Cita narrativa: Institute of Medicine (IOM), año 2000., titulo  To err is human: Building a safer health system (Errar es humano: Construyendo un sistema de salud más seguro). Linda T. Kohn, Janet M. Corrigan y Molla S. Donaldson. Editorial National Academies Press.

[7] Institute of Medicine. (2001). Crossing the quality chasm: A new health system for the 21st century. National Academies Press. https://doi.org/10.17226/10027

[8] Gaba, D. M., Fish, K. J., & Howard, S. K. (2015). Crisis resource management in anesthesia (2.ª ed.). Elsevier Health Sciences.

Última modificación: Tuesday, 4 de August de 2026, 13:53