NaPro TECNOLOGÍA

 Autor: Guillermo J. Avendaño

ÍNDICE

 

  1. Introducción
  2. Avances tecnológicos
  3. NaPro Tecnología (NPT)
  4. Beneficios
  5. Tratamiento Efectivo
  6. Aspectos Bioéticos
  7. Conclusión
  8. Bibliografía y Notas

 

  1. Introducción

“El gravísimo deber de transmitir la vida humana ha sido siempre para los esposos, colaboradores libres y responsables de Dios Creador, fuente de grandes alegrías aunque algunas veces acompañadas de no pocas dificultades y angustias”,[1] comienza el papa Paulo VI la encíclica Humanæ Vitæ dando un gran paso en el magisterio de la Iglesia sobre la tranmisión de la vida humana. También dirigiéndose a los científicos, expresa: “ Queremos ahora alentar a los hombres de ciencia, los cuales pueden contribuir notablemente al bien del matrimonio y de la familia y a la paz de las conciencias si, uniendo sus estudios, se proponen aclarar más profundamente las diversas condiciones favorables a una honesta regulación de la procreación humana".[2]

 

  1. Avances tecnológicos

Estas palabras retumban actualmente ya que en  los últimos 50 años, una oleada de tecnología reproductiva ha revolucionado la práctica de la Obstetricia y la Ginecología. Primero, los anticonceptivos hormonales efectivos se pusieron a disposición del público en la década de 1960 y, desde su debut, se han utilizado para evitar los embarazos y tratar casi todas las anormalidades ginecológicas; en segundo lugar, en los últimos 30 años, la infertilidad se ha manejado en gran medida utilizando tecnologías de reproducción asistida (TRA), principalmente inseminación intrauterina (IIU) recurriendo a la fertilización in vitro (FIV) cuando esta inseminación falla. Como resultado, el modo operativo de  la Ginecología convencional ha sido suprimir o sustituir el ciclo de fertilidad de la mujer.

 

  1. NaPro Tecnología (NPT)

Médicos y pacientes que objetan el uso terapéutico de anticonceptivos hormonales con el argumento de que someten a los pacientes a un tratamiento ineficaz de los síntomas en lugar de tratar su enfermedad subyacente y que se oponen moralmente al enfoque de las TRA para la infertilidad debido a que rompen el acto amoroso de las relaciones matrimoniales, el único contexto digno de la concepción de un nuevo ser humano, ahora puede seguir un enfoque alternativo que concuerde con sus conciencias. NaProTECHNOLOGY (un acrónimo de tecnología de procreación natural) es una ciencia de la salud de la mujer que abarca una aplicación médica y quirúrgica única de ginecología. La base de la NPT es el Creighton Model FertilityCare System-NaPro TechnologyⓇ (CrMS), creado por el Dr. Thomas Hilgers en la escuela de Medicina de la Universidad Creighton, USA, un medio singular y estandarizado para monitorear los diversos patrones del ciclo menstrual y de fertilidad de la mujer para la regulación natural de la fertilidad.

Debido a que la NPT considera la infertilidad como un síntoma más que como una enfermedad, busca diagnosticar y tratar las causas subyacentes de la infertilidad para que la pareja pueda concebir con mayor éxito dentro de sus propios actos sexuales, especialmente durante las relaciones sexuales centradas en el día pico. Los protocolos de infertilidad de NPT dependen de datos de gráficos específicos de la paciente. Algunas observaciones durante el ciclo de fertilidad: moco seco, limitado o continuo; fase post-pico corta o variable; manchado premenstrual o sangrado son signos externos de posibles procesos subyacentes de la enfermedad.

Una interpretación médica de estas observaciones anormales de CrMS conduce a una evaluación bioquímica y hormonal dirigida, que a su vez identifica disfunciones de órganos diana: disminución de la producción de moco cervical estrogénico, sangrado o manchado intermenstrual, fases lúteas cortas o variables y niveles subóptimos de las hormonas ováricas (estrógenos o progesterona). Los tratamientos comunes para estas patologías incluyen inducción o estimulación de la ovulación, medicamentos para mejorar el moco cervical y soporte hormonal en la fase lútea. Cuando se utilizaron estos enfoques médicos de infertilidad del TNP en un estudio de 1,239 parejas infértiles, dieron como resultado una tasa de nacimientos vivos similar a la de los tratamientos de cohorte con ART.[3] En muchos casos, las aplicaciones médicas de NPT son suficientes para tratar la infertilidad con éxito; en otros casos, también se requiere intervención quirúrgica.

 

  1. Beneficios

La NPT quirúrgica es una forma especializada de cirugía ginecológica cuyo objetivo principal es reconstruir el útero, las trompas de Falopio y los ovarios. La resección de la cuña ovárica (extirpación quirúrgica de una porción de un ovario agrandado para restaurar su tamaño normal), por ejemplo, es efectiva en la curación de los ovarios poliquísticos (lo que contribuye al tratamiento a largo plazo de algunas de las anormalidades del ciclo endocrino y menstrual asociadas con la poliquistosis ovárica). También le brinda a la paciente una probabilidad del 70 por ciento de embarazo, es decir, es dos veces más efectivo que el clomifeno.[4] Un beneficio significativo de la NPT quirúrgica es la cirugía "casi sin adherencia". Una de las mayores dificultades de la cirugía, por supuesto, es la formación de adherencias postoperatorias, que pueden disminuir la motilidad tubárica (afectando negativamente la fertilidad) y causar obstrucciones del intestino delgado (que con frecuencia requieren una re operación de emergencia).[5] Otras técnicas de NPT quirúrgica incluyen la vaporización con láser y la cirugía de escisión y reparación pélvica (PEARS) de la endometriosis peritoneal u ovárica. Las PEARS son una forma de cirugía plástica reconstructiva de la pelvis con la intención principal de eliminar el tejido enfermo dentro de los órganos pélvicos y reparar los órganos de una manera que no forme adherencias pélvicas. Las PEARS pueden implicar laparoscopía o laparotomía asistida por robot, minimizando las adherencias postoperatorias y optimizando las posibilidades de embarazo de la paciente.

Esta metodología se viene aplicando en el Servicio de Ginecología del Hospital Austral, Argentina, desde mayo de 2015 por la Dra. Gloria Sánchez Zinny. La limitación que tiene es la azoospermia, la obstrucción completa de ambas trompas de Falopio (post cirugía tubaria) y la menopausia establecida.[6]

 

  1. Tratamiento efectivo

La efectividad del tratamiento de la infertilidad con NPT médica y quirúrgica es comparable a la de las intervenciones por TRA. La tasa acumulada de nacidos vivos en pacientes que reciben FIV es entre 45-55%.[7] En una población de estudio de 1.045 pacientes tratadas con protocolos de infertilidad en NPT, más del 60 por ciento quedó embarazada en 24 meses y casi el 70 por ciento en 36 meses.[8] La tasa general de embarazo NPT "por mujer" es mayor que la de ART debido, en parte, a la alta tasa de abandono o interrupción en pacientes que reciben tratamiento de FIV.[9] Además, un meta análisis que compara la cirugía convencional y la FIV para el tratamiento de la infertilidad relacionada con la endometriosis encontró que las tasas de embarazo por mujer con cirugía fueron del 55,3 por ciento, mientras que las de FIV fueron del 9,9 por ciento.[10] Sin embargo, si bien es cierto que las pacientes tratadas con TNP tienen una fecundidad general significativamente menor (una probabilidad de 3.13 por ciento de concebir dentro de un período determinado) que las tratadas con FIV (13.3 por ciento), también es cierto que la cantidad de mujeres que finalmente logran un embarazo con NPT es más alto que el número de embarazadas que usan ART.[11] Por lo tanto, aunque lograr un parto vivo con NPT puede llevar más tiempo, tiene una mayor probabilidad de ocurrir que con la FIV.

 

  1. Aspectos bioéticos

           

            Lo mencionado anteriormente muestra las aplicaciones distintivas de la infertilidad médica y quirúrgica desde la NaProTecnología. Pero son sólo una de sus señas de identidad. La base ética de la praxis de infertilidad del NPT también es una característica particular.

La evaluación moral de la NPT de las intervenciones de fertilidad se basa en los principios y valores articulados por la tradición, enraizados en la naturaleza de la medicina, la antropología filosófica aristotélica/tomista y una ética procreativa personalista.

Desde este punto de vista, la persona humana es una unidad cuerpo-alma. El cuerpo humano no es considerado como una especie de naturaleza corporal subpersonal o "inferior", separada de los poderes espirituales superiores de la razón y la voluntad; no somos personas que tenemos o usamos nuestros cuerpos. Somos con nuestros cuerpos. El cuerpo humano se considera una de las realidades de la personalidad, y la persona humana es corporal. Esta visión entiende a las personas humanas, entonces, como seres unitarios, pero compuestos: encarnados, inteligentes y libres, con dignidad basada en sus capacidades, dentro de las circunstancias concretas de sus vidas, para perseguir el verdadero bien y evitar el mal a través de la racionalidad, la inteligencia y la libertad. En consecuencia, la fertilidad y la sexualidad son aspectos esenciales de la naturaleza humana para ser usados ​​en la búsqueda del bien. Esta comprensión de la persona humana significa que los actos sexuales matrimoniales también unen lo corporal y lo espiritual. Los actos sexuales matrimoniales tienen, a la vez, un significado corporal y procreador, son actos corporales capaces de procrear un nuevo ser humano, y un significado espiritual o unitivo, son actos de unión amorosa. Para que el acto marital respete esta naturaleza unida, el esposo y la esposa deben entablar relaciones sexuales de una manera que incorpore ambos significados (amor y procreación), sin procrear como los animales inferiores, impulsados ​​por el instinto más que por el amor inteligente, ni produciendo vida a través de técnicas reproductivas que desechan la unión corporal personal.

Sólo el matrimonio se considera un contexto apropiado para la concepción de una nueva persona humana. Se entiende que el niño que va a ser concebido tiene derecho a ser concebido, gestado, nacido y criado dentro del matrimonio, y se entiende que el matrimonio implica sólo convertirse en padre/madre uno a través del otro. La inseminación intrauterina (IIU) y la fertilización in vitro (FIV) privan al niño de estas circunstancias de concepción y, cuando las técnicas de reproducción asistida usan gametos de donantes, evitan que la pareja se convierta en padres sólo a través del otro. Además, la FIV tampoco respeta estos conceptos de vida humana e integridad corporal al destruir a los seres humanos embrionarios debido a sus anomalías morfológicas o genéticas y al suspender sus vidas mediante la criopreservación.

Esta ética procreadora requiere que el esposo y la esposa usen sus capacidades procreadoras de manera virtuosa y responsable, es decir, de una manera que promueva conceptos relevantes del bien. Si una pareja juzga concienzudamente el tratamiento de infertilidad que está considerando como moralmente bueno, si cree que promueve su florecimiento humano al permitirles concebir dentro de sus propios actos de unión corporal amorosa y, por lo tanto, respeta su dignidad, la del niño a ser concebido, y el de sus actos maritales, entonces debería seguir este camino. Pero si la pareja decide concienzudamente que el tratamiento de infertilidad que están considerando es inmoral, que reprime su florecimiento humano al consignar la procreación humana a un proceso técnico impersonal, como en el caso de la FIV, no debería seguirlo.

Del mismo modo, si un médico juzga concienzudamente que no debe proporcionar IIU, FIV y sus variantes a sus pacientes, ya que estas técnicas reproductivas evitan la procreación humana a través del acto marital de la relación sexual, debería evitarlo. Los protocolos de infertilidad médica y quirúrgica de la NaProTecnología, por otro lado, concuerdan con estos conceptos de la dignidad personal y procreadora de la pareja infértil, ya que les permiten concebir dentro de sus propios actos sexuales.

 

  1. Conclusión

Entonces, la buena noticia es esta: es posible que los médicos que sostienen los principios que mencionamos aquí practiquen Obstetricia y Ginecología médicamente sólidas en línea con sus conciencias bien formadas y las de sus pacientes. Es posible proporcionar intervenciones reproductivas médicamente efectivas que también promuevan genuinamente este concepto de bienestar corporal-espiritual tanto para el/la paciente como para el médico. En otras palabras, es posible que los médicos que sostienen estos principios honren el principio capital de la beneficencia que los códigos médicos de ética profesional insisten en que es fundamental para la relación médico-paciente.

 

  1. Bibliografía y Notas

 

[1] Cfr Humanæ vitæ N°1                                                                       

[2] Cfr Humanæ vitæ N°24

[3] Stanford JB. Outcomes from treatment of infertility with natural procreative technology in an Irish general practice. J Am BoardFamMed. 2008; 21:375

[4] Adashi EY. Fertility following bilateral ovarian wedge resection: a critical analysis of 90 consecutive cases of the polycystic ovary syndrome. FertilSteril. 1981;36:320

[5]Mais V, et al. Prevention of postoperative abdominal adhesions in gynecological surgery. Consensus paper of an Italian gynecologists’ task force on adhesions. Minerva Ginecol. 2011;63(1):47-70.

[6] Sánchez Zinny, Gloria. Comunicación.

[7] Moragianni VA, Penzias AS. Cumulative live-birth rates after assisted reproductive technology. CurrOpinObstetGynecol. 2010;22(3):189-192

[8]Hilgers, The Medical and Surgical Practice of NaProTECHNOLOGY, 679

[9] Hogan JW. Identifying and addressing data-analytic challenges in IVF and ART. International Symposium on Frontiers and Reproductive Technology Serona Symposia USA; March 27-31, 2001: Washington, DC

[10] Campbell JS, Pasta DJ, Adamson GD. Preliminary meta-analysis comparing in-vitro fertilization with surgical treatment for moderate and severe endometriosis. J Am AssocGynecolLaparosc. 1995;2:s6-s7.

[11] Hilgers, The Medical &Surgical Practice of NaProTECHNOLOGY, 690

 

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Sugerimos el siguiente modo de citar, que contiene los datos editoriales necesarios para la atribución de la obra a sus autores y su consulta, tal y como se encontraba en la red en el momento en que fue consultada: Avendaño, Guillermo, NaPro TECNOLOGÍA, en García, José Juan (director): Enciclopedia de Bioética.

 
 

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