SEXUALIDAD E IDENTIDAD DE GENERO... DESDE UNA MIRADA BIOETICA

 

 

Autora: Dra. Raquel Bolton

 

 

ÍNDICE

 

Biología en la diferenciación cromosómica.

Diferencias estructurales en la biología cerebral.

El género como construcción social.

Identidad de Género.

Una Bioética respetuosa de la antropología humana.

Valoración ética en investigación.

A modo de conclusión.

Bibliografía

Diversos temas preocupan a la cultura contemporánea, el relativismo, el menosprecio

de la vida, comportamientos que relativizan el concepto del matrimonio y de la familia. En este contexto surgen también diversas formas de ideologías que niegan la diferencia y la complementariedad natural del hombre y de la mujer, con una mirada sociológica que pone énfasis en la libertad individual.

Sexualidad e Identidad de Género desde una mirada bioética, es un trabajo que teniendo en cuenta una revisión bibliográfica y una reflexión antropológica-ética, analizará la temática presentada, profundizando en tres ejes a considerar:

  • Fundamentación Biológica de la Sexualidad.
  • El Género como Construcción Social.
  • Valoración Antropológica-Ética desde una conceptualización ecológica.
  1. Biología en la diferenciación cromosómica

 

La sexualidad humana de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se define como:  Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual.

La sexualidad se manifiesta en la totalidad del ser humano, considerando factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.

Desde lo biológico el conocimiento del genoma humano permite entender una continuidad genética existente en el núcleo del cigoto, completada en la fecundación y que permanecerá invariable en todas y cada una de las células desde el inicio hasta la etapa final de un individuo, como expresión de una continuidad biológica.

El 100% de las gametas femeninas tienen cromosoma X, mientras que las masculinas tienen 50 % de cromosoma X y 50% de cromosoma Y.

En función del espermatozoide, se producirá un cigoto cuyo par sexual será XX en la mujer o XY en el varón. Ambos gametos haploides al unirse restituyen los 46 cromosomas característicos de la especie humana.

La diferenciación gonadal, iniciada en la 4ª semana de gestación se completa hacia la semana 8ª en el varón y un poco después en la mujer debido a diferentes tiempos en el desarrollo.

El gameto masculino como el femenino son dos sistemas autónomos, ordenados el uno al otro.   En el ovario hay folículos o nidos de células, en cuyo interior maduran los óvulos, siendo las células foliculares las encargadas de producir los estrógenos y responsables de la maduración del óvulo.

Cuando la mujer alcanza un cierto nivel de madurez sexual biológica, uno de dichos folículos madura y expulsa un óvulo, indicando el proceso de ovulación.

En las glándulas sexuales masculinas, los testículos tienen la función de producir espermatozoides (células germinales masculinas) y testosterona, siendo ésta la hormona sexual masculina.

En referencia a la biología de la diferenciación sexual humana, se destaca el aporte de la Dra. Elba Martínez Picabea de Giorgiutti, respecto a las disgenesias gonadales señalándolas  como aquellas alteraciones cuyo eje pasa por la formación disgenética, o anormal del testículo o del ovario, siendo por lo general las disgenesias gonadales causadas por mutaciones a nivel génico de los genes responsables de la diferenciación testicular y ovárica, o por la existencia de más de una línea celular en el mismo individuo.[1]

 Cuando se produce la fertilización, es decir cuando el espermatozoide penetra en el ovocito se dan una serie de interacciones, siendo la adhesión de los espermatozoides a la membrana del ovocito y la posterior fusión de ambas células, el inicio del proceso y el origen de una nueva identidad biológica, completa e individualizada.

Publicaciones de experiencias científicas, permiten examinar en detalle la comprensión de los mecanismos moleculares que impulsan la fusión de gametos, estudios revelan que en los gametos humanos están presenten las proteínas CD9, IZUMO I y JUNO, “en las que se comprueba que JUNO se expresa en la membrana plasmática de los ovocitos humanos y que su inhibición, utilizando anticuerpos monoclonales, bloquea completamente el proceso de fusión con los espermatozoides”. [2]

Uno de los desafíos para la ética en investigación es la profundización de los mecanismos moleculares que impulsan la fusión de gametos, teniendo en cuenta que la infertilidad afecta a un grupo importante de parejas reproductivamente activas.

Desde el primer día el embrión comienza a comunicarse con la madre a través de señales, se inicia así un encuentro generado por un diálogo molecular que interactúa con receptores en las trompas uterinas y como respuesta, éstas producen sustancias. 

De no existir un sistema inmunológico tolerante por parte de la madre, el embrión sería espontáneamente rechazado, pero la existencia de una presencia biológica autoprogramada desactiva todos los procesos biológicos naturales, que defienden a la madre contra todo cuerpo extraño.

“La ciencia aporta hallazgos notables acerca de la íntima relación madre-hijo, haciendo referencia a aquellos factores que intervienen en la determinación de la ontogenia y que dan lugar a un diálogo epigenético, estudios científicos han revelado la aparición de cambios epigenéticos, llamados así por ser determinados por el ambiente celular, permitiendo que algunos genes se expresen o no de acuerdo a condiciones externas.

La investigación perinatal, sigue aportando estudios que avalan la relación materno filial desde una visión epigenética, sobre todo en la formación de los vasos nuevos que se generan en la placenta.” [3]

El conjunto de características biológicas, permiten diferenciar los distintos procesos del sexo a nivel: cromosómico, gonadal, embrionario y genital, siendo el patrimonio genético de la especie humana, individualizado y coordinado.

Estudios científicos ponen de manifiesto el microquimerismo maternal, esto significa que, durante el embarazo pueden detectarse en los órganos de la madre los llamados nichos de células, individualizados por su componente cromosómico XX y XY, encontrándose los mismos especialmente en la médula ósea, pulmón, hígado, riñón, piel, tiroides y glándula adrenal.

Estas células fetales se denominan Progenitores Celulares Asociados al Embarazo técnicamente se demuestran al identificar la presencia del cromosoma Y que es exclusivo del varón.

Recientes estudios han demostrado que las células tienen una gran capacidad de autorrenovación, tienden a concentrarse en los tejidos de la madre afectados clínicamente, cumpliendo un papel de reparación en aquellos que se encuentran dañados.

  1. Diferencias estructurales en la biología cerebral.

 

Analizar las diferencias en el comportamiento de varones y mujeres ha llevado a los investigadores a fundamentar la variabilidad de comportamientos teniendo en cuenta la estructura cerebral. Diversos trabajos han evidenciado diferencias estructurales en diversos núcleos cerebrales en amplias zonas, tanto corticales como subcorticales.

En el primer meta-análisis llevado a cabo sobre este tema incluye datos obtenidos entre 1990 y 2013, allí se muestra que existen diferencias sexuales regionales en los cerebros masculino y femenino, respecto al volumen y densidad tisular, en la amígdala, el hipocampo y la ínsula, áreas implicadas en afecciones neuropsiquiátricas relacionadas con el sexo. [4]

Eric M Prager, en un Editorial del “Journal of Neuroscience Research”, afirma que el sexo juega un papel, no solo a nivel macroscópico, en donde se ha constado que los cerebros de varones y mujeres difieren no solo en tamaño, sino también a nivel microscópico” asimismo en otro trabajo publicado en la misma revista, se  mencionan las diferencias sexuales del cerebro en todas las escalas, desde las genéticas y epigenéticas, hasta las diferencias sinápticas, celulares y de sistemas a lo largo de la vida.

  1. El género como construcción social.

La Organización Mundial de la Salud al referirse al género hace mención a los conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres.

La aplicación de la legislación internacional de derechos humanos con relación a la orientación sexual y la identidad de género, recoge una serie de principios que hacen referencia a la privacidad, no discriminación, acceso a la justicia, participación pública, los derechos de libertad de expresión, temas de violencia y tortura y una variedad de otros derechos: Principios de Yogyakarta.

El documento fue elaborado por expertos en derecho internacional de los derechos humanos de diversos países, en la ciudad de Yogyakarta, Indonesia, en la Universidad de Gadjah Mada, entre el 6 y 9 de noviembre de 2006 y contiene principios que se ocupan de una amplia gama de normas de derechos humanos y de su aplicación a las cuestiones relativas a la orientación sexual y la identidad de género.

  1. Identidad de Género.

Se refiere a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo.

La Ley 26.743 de Argentina sobre Identidad de Género sancionada el 9 de mayo de 2012 y promulgada el 23 de mayo del mismo año, menciona también que puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales. En algunos de sus artículos se detalla el:

Derecho a la identidad de género. Toda persona tiene derecho:

  1. a) Al reconocimiento de su identidad de género;
  2. b) Al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género;
  3. c) A ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el/los nombre/s de pila, imagen y sexo con los que allí es registrada. [5]

Para la mayoría de las personas, hay congruencia entre sexo biológico (nacimiento), identidad de género y rol sexual. Sin embargo, los sujetos que tienen disforia de género experimentan cierto grado de incongruencia entre su sexo de nacimiento y su identidad sexual.

La incongruencia de género en sí no se considera un trastorno, sin embargo, cuando existe falta de correspondencia entre el sexo de nacimiento y la identidad de género provocando un malestar significativo de ansiedad, depresión e irritabilidad o discapacidad, el diagnóstico de Disforia de Género puede ser apropiado.

Las personas con disforia de género grave, a menudo llamadas personas transexuales pueden experimentar síntomas severos, inquietantes y persistentes y tienen un fuerte deseo de una transformación médica y/o quirúrgica de su cuerpo para que esté más alineado a su identidad de género.

Como se establece en el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, quinta edición (DSM-5) se estima que entre el 0,005 y el 0,014% de los varones al nacer y el 0,002 y 0,003% de las mujeres al nacer cumplen con los criterios diagnósticos de disforia de género.

La disforia de género se manifiesta de diversas maneras en los diferentes grupos etarios. Pero para el diagnóstico de la disforia de género en todos los grupos etarios, los criterios del DSM-5 requieren la presencia de:

  • Incongruencia marcada entre el sexo de nacimiento y la identidad de género que uno siente (identificación con el sexo opuesto) que ha estado presente durante ≥ 6 meses.
  • Malestar clínicamente significativo o deterioro funcional que resulta de esta incongruencia.

Diagnóstico en los niños:

Además de las características requeridas para todos los grupos etarios, los niños deben presentar ≥ 6 de los siguientes:

Un marcado deseo de ser o la insistencia de que son del género opuesto (o algún otro género)

Una fuerte preferencia por vestirse con ropa típica del sexo opuesto y, en las niñas, resistencia a usar ropa típicamente femenina

Una marcada preferencia por los roles del sexo opuesto en los juegos

Una marcada preferencia por juguetes, juegos y actividades típicas del otro sexo

Una fuerte preferencia por compañeros de juego del otro sexo

Un fuerte rechazo a juguetes, juegos y actividades típicas del sexo que coincide con su sexo de nacimiento

Una fuerte aversión de su anatomía

Un fuerte deseo de los rasgos sexuales primarios y/o secundarios que concuerdan con la identidad de género que se siente.

La identificación con el sexo opuesto no debe ser simplemente un deseo de ventajas culturales percibidas propias del sexo opuesto. Por ejemplo, un niño que dice que quiere ser niña sólo porque así recibirá el mismo trato especial que su hermana pequeña es poco probable que tenga disforia de género.

Diagnóstico en adolescentes y adultos:

Además de las características requeridas para todos los grupos etarios, los adolescentes y los adultos deben presentar ≥ 1 de los siguientes:

Un fuerte deseo de no poseer sus rasgos sexuales primarios y/o secundarios (o en el caso de los adolescentes, prevenir su desarrollo)

Un fuerte deseo de las características sexuales primarias y/o secundarias que corresponden al género con que se identifican

Un fuerte deseo de pertenecer al sexo opuesto (o a algún otro género)

Un fuerte deseo de ser tratado como de otro género

Una fuerte convicción de que tienen sentimientos y reacciones típicas de otro género

El diagnóstico de disforia de género en los adultos se enfoca en determinar si existe una angustia significativa o un deterioro evidente de las áreas sociales, laborales u otras áreas importantes de funcionalidad. La disconformidad de género no es suficiente para el diagnóstico. [6]

Considerar a la integridad como principio ético, supone tener en cuenta implicancias axiológicas y en las dimensiones fisiológica, psicológica, relacional y espiritual del ser, dimensiones que en armonía contribuyen al bien ser y al buen funcionamiento de la totalidad del organismo.

Una revisión bibliográfica del artículo presentado por las doctoras Natalia López Moratalla y Amparo Callejas Canelas investigadoras en la Universidad de Navarra, muestra la realidad de las personas con trastorno de identidad de género y la necesidad de un abordaje integral, considerando la persona en su totalidad para definir criterios en el acto médico.

Su título, Transsexualism: A Brain Disorder that Begins to Known, profundiza una mirada ética, de las correlaciones neurobiológicas estructurales y funcionales de la transexualidad, los cambios a nivel cerebral y la administración de las hormonas del sexo deseado, “Las personas transexuales presentan signos de feminización o masculinización de estructuras y procesos cerebrales con dimorfismo sexual y que durante la administración hormonal se desplazan parcialmente aún más hacia las correspondientes al sexo deseado. Estos cambios permiten una reducción de la angustia psicosocial. sin embargo, un modelo de “reasignación del sexo” no resuelve el problema, puesto que no se trata la alteración cerebral que lo causa. Se trata de una grave cuestión de ética médica. La liberación de los prejuicios para conocer lo que ocurre en el cerebro de los transexuales es una necesidad médica, tanto para definir lo que es y no es un tratamiento terapéutico, como para guiar las acciones legales”. [7]

  1. Una Bioética respetuosa de la antropología humana.

 

Biológicamente los gametos se perciben como dos sistemas autónomos, ordenados uno al otro, este patrimonio genético exclusivo que individualiza al recién concebido lo hace único e irrepetible y posee una teleología que le es propia.

Desde una concepción Personalista Ontológicamente Fundamentada, la noción de “persona” tiene una importancia fundamental para la ética de la corporeidad y los dilemas éticos de la sexualidad y el ámbito médico.

Una mirada ontológica lleva a individualizar la integridad e identidad, como principios que tienen su centro en la corporeidad humana.

Nuestro cuerpo sexuado nos convierte en signo sensible y eficaz que lleva a la complementariedad, es a través del mutuo don y el aspecto generador de la sexualidad vivido como donación, que se crea una nueva vida.

Sexo y género no son sinónimos, mientras que el sexo tiene una consideración biológica, la identidad sexual se refiere al género al que una persona se siente atraída sexualmente; asimismo la identidad de género hace referencia a un sentimiento subjetivo de saber a qué sexo se pertenece, mientras que el rol de género es la manifestación objetiva y pública de la identidad de género demostrando el grado de adherencia al género con el cual se identifica.

El respeto de la vida humana como principio bioético tiene en la sexualidad un aspecto unitivo y procreativo, como fuente de vida,  está llamado a surgir como fruto del amor, llamar al hombre y a la mujer a vivir en comunión, invitándolos a compartir una existencia más rica que vivida en aislamiento e individualidad;  la afectividad entendida como capacidad de amar y ser amado es una dimensión fundamental en la persona humana, que anclada en la sexualidad se manifiesta en la mujer y en el hombre con características propias de expresión.

La mujer a través de su delicada intuición, su capacidad de empatía y comprensión, le posibilitan encontrar formas de realización personal, aún en la circunstancia donde no hay generación biológica.

El varón tiene un rol decisivo en el ámbito familiar especialmente en la protección de su esposa y los hijos, su ausencia marca la vida familiar.  Estudios científicos respecto al inicio de vida, revelan la incidencia de estados profundos de tristeza que llevan al varón a abortar momentos de su vida, producto del vacío por la muerte de un hijo no nacido, situación que se agrava si no hubo una consulta previa en casos de aborto.

Él forma parte de la esencia misma de la familia, llamado a la complementariedad con la mujer, su biología lo hace partícipe en el desarrollo sexuado y diferenciación genética de una nueva vida; respaldado por la ciencia desde las distintas disciplinas, la determinación cromosómica y endocrinológica lo hace protagonista y referente de la reciprocidad biológica.

  1. Valoración ética en investigación.

 

La necesidad de contar con una reflexión profunda que aporte pautas de acción, conforme a la existencia de principios universales e inmutables determinan el surgimiento de la Bioética:

Se relaciona con las Ciencias Biomédicas.

  • • Funda criterios que sirven de norma, para discernir la intervención lícita del Hombre sobre la vida.
  • • Responde a los problemas concretos de todos aquellos que se enfrentan a dilemas éticos en el ámbito de la salud y la enfermedad.

Una Bioética respetuosa de la antropología humana, no ignora el valor de la vida de los otros seres vivientes, habla de una diferencia. Asume la vida no en cuanto biológica pura, sino como vida de la persona en su totalidad ontológica, donde hay un espíritu animando un cuerpo.

Una realidad vigente en nuestra normativa argentina a través de la Ley de Ideología de Género - Ley 26.743 - señala que todos los individuos deben ser tratados como agentes autónomos, respetando la confidencialidad en el acceso de documentación con datos personales.

La autonomía se hace explícita en el ámbito de la salud a través del consentimiento informado donde la información, comprensión y voluntariedad, debe efectuarse de manera correcta y clara sobre alternativas de terapias posibles, efectos adversos, alcances de la terapia y toda consideración importante para reflexionar sobre la decisión en plena autonomía del paciente.

Asimismo, la confidencialidad de datos personales deberá estar registrada y garantizada en pro de resguardar toda situación que pueda llevar a su reconocimiento, antes de acceder a prácticas o intervenciones totales y/o parciales.

Abordar el tema de la Dignidad Humana, implica mencionar un valor intrínseco, que hace referencia a la persona misma. La persona humana nunca es un medio, es un fin en sí misma y hablar de Dignidad es entrar en la profundidad de la Bioética, contar con profesionales competentes y cualificados, es una necesidad frente a situaciones dilemáticas.

El Código de Ética de la Asociación Médica Argentina para el equipo de salud, hace referencia en sus primeros artículos a la presencia de guías de conducta basadas en principios morales, siendo el objetivo de la salud el completo equilibrio del bienestar psicofísico social y espiritual de la persona y de la comunidad, siendo responsabilidad del equipo de profesionales de la salud lograrlo en sintonía con la multidisciplinariedad [8]

Aportes bioéticos en el marco de la literatura anglosajona, hacen referencia a principios fundamentales de la ética médica en los ámbitos de investigación.

Principio de Autonomía: Hace referencia a la capacidad de deliberar sobre fines personales, y de obrar bajo la dirección de esta deliberación.  Respetar la autonomía significa dar valor a las consideraciones y opciones de las personas autónomas, respetando asimismo los criterios en relación al ser capaz y competente en el momento de recibir información y consentir.

Diversas formas de ideologías pueden desvincular la diferencia biológica entre el hombre y la mujer y expresar la sexualidad como vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento.

Vivir la sexualidad desde una mirada sociológica aceptando la construcción social como prioridad, nos introduce en un subjetivismo en el cual la libertad es punto de referencia, aceptando como lícito lo que se quiere y desea.

El principio de autonomía supone responder responsablemente por actos propios asumiendo las consecuencias y comportamientos que pueden atentar contra la vida.

Un estudio publicado en la prestigiosa revista “JAMA Pediatrics”, hace mención a una revisión sistemática de los trabajos que han evaluado la relación entre conducta heterosexual y no heterosexual en jóvenes adolescentes y la aparición de tendencias suicidas.

En esta revisión sistemática y metaanálisis de casi 2.5 millones de adolescentes, se descubrió que los jóvenes de minorías sexuales tienen un mayor riesgo de conductas que amenazan la vida en comparación con sus pares heterosexuales. Los jóvenes transgénero fueron los más afectados, seguidos por los adolescentes bisexuales y homosexuales.. [9]

La aplicación de terapias de bloqueo hormonal en el diagnóstico de transexualismo en menores conlleva a una gran dificultad, el conocimiento de la valoración científica respecto a las consecuencias es importante a la hora de reflexionar sobre el inicio del proceso por su complejidad.

 El tratamiento prepuberal puede acarrear ciertos efectos secundarios ya que se han identificado problemas en el desarrollo de la masa ósea y del crecimiento, posibilidad de afectar la fertilidad y capacidad de provocar una falta de desarrollo de los genitales externos.

 Según algunos autores hay razones para sospechar que esos tratamientos pueden tener consecuencias negativas en el desarrollo neurológico, junto a cambios metabólicos en los carbohidratos y grasas junto a la aparición de microcalcificaciones testiculares. [10]

Principio de Beneficencia: Este principio hace referencia a la obligación de hacer con el otro, aquello que cada uno entiende como bueno para sí, ejemplo de ello es la protección y defensa de los derechos, suprimir condiciones que puedan producir perjuicio y otras situaciones que conduzcan a un daño.

Principio de No Maleficencia: Explicado normalmente como daño o injuria, obligando a no hacer daño intencionalmente. En ética médica está unido íntimamente con la máxima “primum non nocere”.

Estados de Disforia de Género muestran a personas atravesando estados de angustia psicosocial cuando el sexo psicológico difiere del biológico, la necesidad de contar con profesionales competentes en el marco de la multidisciplinariedad, permitirá acompañar casos de comorbilidad o preexistencia de trastornos psiquiátricos, si llegaran a presentarse.

Considerar al abordaje bioético desde una concetualización ecológica, teniendo en cuenta la presente revisión bibliográfica y análisis ético, permite profundizar el conocimiento antropológico para llegar a una reflexión desde lo biológico, psico-afectivo, social y espiritual.

           

Principio de Justicia: Es necesario el respeto por las normas morales básicas que permiten que puedan llevarse a la práctica los principios éticos fundamentales, la confidencialidad, la veracidad y la integridad del ser humano.

  1. A modo de conclusión

La aplicación de la legislación internacional de derechos humanos con relación a la orientación sexual y la identidad de género hace referencia a la participación de los Estados que: Adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas y de otra índole que sean necesarias a fin de asegurar el disfrute del derecho al más alto nivel posible de salud física y mental, sin discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género.

Señalando asimismo que: Adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas y de otra índole que sean necesarias para asegurar que todas las personas tengan acceso a establecimientos, productos y servicios para la salud, incluidos los relacionados con la salud sexual y reproductiva, así como a sus propias historias clínicas, sin discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género [11]

En referencia al concepto de salud sexual la Organización Mundial de la Salud la define como un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia.

Respecto a concepto de salud reproductiva, la mencionada organización hace referencia a los mecanismos de la procreación y el funcionamiento del aparato reproductor en todas las etapas de la vida.

 

Asimismo, esta concepción supone según la O.M.S que las mujeres y los hombres puedan elegir métodos de control de la fertilidad y que las parejas puedan tener acceso a servicios de salud apropiados que permitan a las mujeres tener un seguimiento profesional durante su embarazo.

No se puede negar una verdad biológica, se nace Varón (XY) o Mujer (XX) y frente a procesos complejos, se debe asegurar la calidad científico-técnica del sistema sanitario a través de profesionales cualificados que respondan desde la multidisciplinariedad, debido a los múltiples factores que intervienen en el abordaje de la Sexualidad y Disforia de Género.

Una vez más se reitera, que el Estado debe favorecer e incentivar a través de proyectos, la participación de profesionales de la salud para prestar servicios en los establecimientos educativos con la intención de promover una sexualidad que respete el cuerpo y los tiempos de maduración sexual y emocional de niños y jóvenes, compartiendo una verdad que la misma naturaleza reclama.

Una ideología que promueve proyectos educativos y legislativos desestimando la diferencia biológica entre el hombre y la mujer con una mirada subjetivista, niega la familia como ámbito cotidiano del desarrollo integral y primera socialización del ser humano, manipulando asimismo, el sentido del propio cuerpo llamado a un enriquecimiento recíproco.

Bibliografía:

 

 

[1] Martínez Picabea de Giorgiutti, Elba.   Biología de la Diferenciación Sexual Humana.                                                                                              

Disertación Instituto de Bioética 2010 https://www.ancmyp.org.ar/user/FILES/03Giorgiutti.pdf

[2] Aznar Justo “Más datos sobre el proceso de fertilización humana.”                             Observatorio de Bioética. Universidad Católica de Valencia. 2019. Ref/ artículo publicado: JUNO, el receptor de esperma IZUMO1, es expresado por el ovocito humano y es esencial para la fertilización humana.

[3] Bolton Raquel. Ponencia en torno de los proyectos sobre “Régimen de Interrupción Voluntaria del Embarazo”. Cámara de Diputados de la Nación Argentina. 2018.

 [4] Julio Tudela y Justo Aznar. Cerebro masculino y femenino: ¿iguales o diferentes? Observatorio de Bioética. Instituto de Ciencias de la Vida. Universidad Católica de Valencia. 2018. Ref/ artículo publicado “Un metaanálisis de las diferencias sexuales en la estructura del cerebro humano.”

 [5] La Ley 26.743 de Argentina sobre Identidad de Género Establéese el derecho a la identidad de género de las personas. Sancionada: mayo 9 de 2012 Promulgada: mayo 23 de 2012. Infle Información Legislativa.

[6] George R. Brown, MD, East Tennessee Statu Universito. Disforia de género y transexualidad. https://www.msdmanuals.com/.../disforia-de-género-y-transexualida...

[7] López Moratalla, Callejas Canelas Transexualidad: Una alteración cerebral que comienza a conocerse. Cuadernos de Bioética XXVII 2016/1ª.

 [8] Código de Ética para el Equipo de Salud. 2° ed. Corregida y ampliada Asociación Médica Argentina, 2012.

[9] Estimación del riesgo de intento de suicidio entre jóvenes de minorías sexuales

Una revisión sistemática y un metanálisis. Observatorio de Bioética – Universidad Católica de Valencia. 2018

[10] J López Guzmán y C González Vázquez. Valoración de la Supresión de la Pubertad

en Menores con Problemas de Identidad de Género. Cuadernos de Bioética. 2018; 29(97): 247-256 DOI: 10.30444/CB.9

[11] Principios de  Yogyakarta, sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género. N° 17. Universidad de Gadjah Mada en Yogyakarta, Indonesia, del 6 al 9 de noviembre de 2006.


 

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