DROGADEPENDENCIA DESDE UN ENFOQUE BIOÉTICO

 

Introducción
1. El Consumo Problemático de Sustancias Psicoactivas
2. Enfoque Ecológico de la Drogadependencia
3. Drogadependencia: Enfoque Bioético
3.1 Fundamentación Científica
3.2 Consideración Antropológica
3.3. Reflexión Ética
4. Principios Bioéticos Aplicados a la Drogadependencia
5. Adicto desde la Vida Intrauterina
6. Cuando lo Académico se hace Pastoral
7. Conclusión

Notas y Bibliografía

 

 

 

Introducción

 

El modelo de sociedad consumista frena la inclinación natural a una vida de donación, siendo permisiva y secularizada revela la presencia de una cultura contemporánea que privilegia la individualidad y la búsqueda permanente del placer. La accesibilidad y oferta de sustancias psicoactivas, junto con los factores que determinan la demanda, explican la problemática del consumo abusivo  en una sociedad que ha abandonado las dimensiones morales y espirituales.

La adicción según la Organización Mundial de la Salud es un “Estado de intoxicación periódica o crónica  producido por el consumo repetido de una droga natural o sintética”;  diversas teorías destacan el protagonismo de factores biológicos predisponentes y desencadenantes, señalando la importancia de una personalidad vulnerable para aquellas personas que consumen. La investigación científica ha tratado de identificar  factores individuales, familiares y sociales, haciendo referencia especialmente a los avances que provienen de la investigación genética, la neurobiología, y la psicología, sumándose a los mismos aportes dados por  las ciencias sociales.

La vulnerabilidad evidencia el inicio del uso de drogas durante la adolescencia, período de grandes cambios físicos y psicológicos que afectan las interacciones y relaciones sociales, también los adultos pueden experimentar un consumo abusivo, cuando faltan puntos de referencia y convicción de que nada tiene sentido. El permisivismo lleva a expresar la libertad como libertinaje y cuando los modelos de un placer que justifica todo consumo, se encarnan en nuestros jóvenes, sus vidas corren peligro porque el precepto de minimizar los daños adquiere protagonismo. Drogarse, es una  acción ilícita porque lleva implícita la renuncia a querer actuar como una persona libre, no se puede hablar del derecho a la droga porque el ser humano no tiene derecho a profanar la dignidad humana, valor intrínseco que hace referencia a la persona misma.

 

  1. 1. Consumo Problemático de Sustancias Psicoactivas

 

En diversos momentos de la historia investigadores y profesionales comprometidos con la problemática adictiva diseñaron modelos para definir el consumo abusivo, a partir de la década de 1980, aparece un nuevo paradigma en el campo de la prevención la Reducción de Daños y Riesgos, desde esta perspectiva la prevención tiene como objetivo evitar los efectos no deseados del uso de drogas, a través de la promoción de los efectos agradables que ellas provocan cuando se toman precauciones en el consumo y se fomenta el conocimiento de la sustancia a consumir.

“La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito 2010, estima que entre 155 y 250 millones de personas en todo el mundo (3,5 a 5,7% de la población entre 15 y 64 años de edad) consumieron sustancias ilícitas en 2008. A nivel mundial, los consumidores de cannabis constituyen el principal grupo de consumidores de drogas ilícitas (entre 129 y 190 millones de personas). Le siguió en volumen de consumo el de sustancias del grupo de las anfetaminas y a continuación la cocaína y los opiáceos.
En el epicentro del consumo de drogas se encuentran los “consumidores problemáticos”, es decir, aquellos que se las inyectan o son considerados drogodependientes, quienes en consecuencia sufren graves repercusiones de índole social y sanitaria.” [1]

Los jóvenes atrapados en la droga comprometen seriamente su vida y el nuevo paradigma no refleja la realidad de una  sociedad que  vive una profunda crisis de valores. El consumo de drogas ilegales sigue en aumento entre los estudiantes de nivel medio en la Argentina según los resultados de estudios oficiales preliminares, en la última década creció 131% entre los alumnos; la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico, ya cuenta con los primeros datos de un vasto estudio que revela que  en 2011, 12 % de los estudiantes de entre 13 y 17 años probaron por lo menos una vez estupefacientes.

“El consumo de tabaco y alcohol se configuran como factores de riesgo para el consumo de marihuana y cocaína. Entre los estudiantes que fumaron en el último año, el consumo de marihuana fue del 30,2%, mientras que entre los no fumadores, esta tasa es del 3,2%. Con una distancia menor, entre los fumadores, el consumo de cocaína es del 8,1% frente al 0,7% en el grupo de los no fumadores. Entre los estudiantes que tomaron alguna bebida alcohólica en el último año, el consumo de marihuana es del 15,8% frente al 1,2% del grupo de los que no bebieron. Y el consumo de cocaína es del 4,1% y 0,3% respectivamente.”[2]

La realidad nos demuestra que ninguna droga es inofensiva, del uso se puede pasar a un deseo imperioso de consumo, instalándose el patrón desadaptativo de la adicción.

“La Organización Mundial de la Salud a través de datos aportados señala que el consumo nocivo de bebidas alcohólicas causa 2,5 millones de muertes cada año y unos 320. 000 jóvenes de entre 15 y 29 años de edad mueren por causas relacionadas con el consumo de alcohol, lo que representa un 9% de las defunciones en ese grupo etario. [3]

 

2.  Enfoque Ecológico de la Drogadependencia

 

Considerar a la adicción desde un enfoque ecológico, supone un desafío en el abordaje terapéutico, no  sólo considerar al consumidor de drogas, sino también a la familia y a la sociedad como grupo amenazado por este flagelo.

 

Dimensión Individual

 

Los factores de riesgo de tipo individual que favorecen el consumo de drogas están ligados a condiciones psicológicas y conductuales, problemas de salud mental son actitudes favorables al consumo  y búsqueda de sensaciones. El ingreso de sustancias psicoactivas en el organismo, implica una serie de modificaciones en la percepción  y la conciencia, ningún producto tóxico es irrelevante y el consumo abusivo  expone a circunstancias inesperadas especialmente en individuos vulnerables con patología previa, bajan las edades de los chicos con enfermedades mentales y crecen las patologías duales (combinadas con el consumo de drogas), al tiempo que las familias se modifican o se destruyen. [4]

El consumo riesgoso ocurre principalmente durante los fines de semana, cuando existe mayor tolerancia social y del entorno, siendo en muchos casos las drogas socialmente permitidas, puerta de entrada para las drogas ilegales.
Los efectos conductuales del alcohol en forma aguda varían según la ingesta y los factores biológicos y psicológicos. El beber da valor para afrontar conflictos para los cuales el adolescente no se siente preparado, los jóvenes tienden a hacer rituales en forma reiterada, como preparación de lugares de encuentro con sus pares, esa “previa” le permite al joven desinhibido, perder su timidez.[5]

Por otro lado, los factores de protección se vinculan a la autoestima, a habilidades sociales que permitan tomar decisiones y resolver problemas, invitando a la adaptación e integración en grupos de trabajo y estudio. Educar en el sentido del control de sí, potencia los factores de protección, fortaleciendo a los jóvenes  para afrontar dificultades individuales y sociales.

El menosprecio y el consumo abusivo, marcan una ruptura entre la espiritualidad y la cultura, siendo la descomposición de la trama social, marcadores que revelan el abandono de las dimensiones morales. “Numerosas personas, especialmente jóvenes, tienen serias dificultades para trabajar en la maduración de la gestión de sus deseos y cuando una actividad resulta difícil, reaccionan sólo con una respuesta emocional y esto es signo de que no han logrado aún organizar y unificar suficientemente su personalidad. Se desalientan, impacientes por obtener un resultado rápido y no logran aceptar que hay frustraciones inevitables en toda existencia y que no se puede vivir simplemente según el criterio del placer inmediato.”[6]

 

Dimensión Familiar

Los espacios familiares de contención y una dinámica familiar positiva, serán factores de protección hacia el consumo de sustancias. Una familia que ayuda a madurar en principios y valores, se transforma en un instrumento privilegiado para promover una educación integral y saber prever los  riesgos del consumo. “En una sociedad sacudida y disgregada por tensiones y conflictos a causa del choque entre los diversos individualismos y egoísmos, los hijos deben enriquecerse no sólo con el sentido de la verdadera justicia, que lleva al respeto de la dignidad personal de cada uno, sino también y más aún del sentido del verdadero amor, como solicitud sincera y servicio desinteresado hacia los demás, especialmente a los más pobres y necesitados.
La familia es la primera y fundamental escuela de socialidad; como comunidad de  amor, encuentra en el don de sí misma la ley que la rige y hace crecer.”                      [Familiaris Consortio: 37]

La familia juega un papel importante en los patrones de consumo  de drogas psicoactivas, la escucha y la cercanía es un desafío para ella. Los controles familiares débiles y la inestabilidad de vínculos, son algunas de las causas que impiden que la familia sea el agente preventivo natural. El nivel de atención por parte de los padres sigue siendo un factor de riesgo y protección fuertemente asociado al consumo de drogas. Los estudiantes cuyos padres tienen actitudes de menor atención y cuidado presentan una mayor tasa de consumo de drogas  socialmente permitidas e ilegales, a medida que la protección aumenta, el consumo disminuye. Una familia se configurará como un factor de riesgo cuando en la misma, se promuevan actitudes de consumo abusivo, habiendo renunciado a la transmisión de los valores morales.

 

Dimensión  Social

La persona humana necesita la vida social, es una exigencia de su naturaleza donde el hombre a través de las relaciones interpersonales, desarrolla sus capacidades. “Dios no creó al hombre en solitario. Desde el principio los hizo hombre y mujer (Gen l,27). Esta sociedad de hombre y mujer es la expresión primera de la comunión de                     personas humanas. El hombre es, en efecto, por su íntima naturaleza, un ser social, y no puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los demás.”                                    [Gaudium et spes: 12]

Una organización social se constituirá en un factor de riesgo claro frente al uso experimental de drogas, si se caracteriza por exclusión social y desorganización comunitaria. Los niveles de tolerancia social al consumo, como así también la disponibilidad de drogas ilícitas, o una publicidad sin límites de tabaco y alcohol, definen la disponibilidad y accesibilidad a las sustancias y éstas están asociadas a mayores tasas de consumo.[7]

Por el contrario, una sociedad que incluye a su población y a los jóvenes en particular, mediante la apertura de proyectos laborales y de desarrollo individual y social, regulando la publicidad y la venta de alcohol y tabaco, genera factores de protección frente al consumo.

En la Carta Encíclica  “Centesimus annus” el Papa Juan Pablo IIseñala, la necesaria y urgente obra educativa y cultural, que comprenda la educación de los consumidores para un uso responsable de su capacidad de elección y  la formación de un profundo sentido de responsabilidad:
“La demanda de una existencia cualitativamente más satisfactoria y más rica es algo en sí legítimo; sin embargo hay que poner de relieve las nuevas responsabilidades y peligros anejos a esta fase histórica. En el mundo, donde surgen y se delimitan nuevas necesidades, se da siempre una concepción más o menos adecuada del hombre y de su verdadero bien. A través de las opciones de producción y de consumo se pone de manifiesto una determinada cultura, como concepción global de la vida. De ahí nace el fenómeno del consumismo. Al descubrir nuevas necesidades y nuevas modalidades para su satisfacción, es necesario dejarse guiar por una imagen integral del hombre, que respete todas las dimensiones de su ser y que subordine las materiales e instintivas a las interiores y espirituales. Por el contrario, al dirigirse directamente a sus instintos, prescindiendo en uno u otro modo de su realidad personal, consciente y libre, se pueden crear hábitos de consumo y estilos de vida objetivamente ilícitos y con frecuencia incluso perjudiciales para su salud física y espiritual”.[cf. Centesimus annus :36]

Estamos llamados a ser custodios de la vida humana, pero ¿cómo comenzar esta tarea en un país, donde el consumo sigue en aumento y afecta significativamente a nuestros jóvenes?

Frente a la realidad de una cultura con ausencia de valores, nuestra vocación de servicio nos invita a dejar de lado nuestras individualidades y elaborar estrategias de abordaje desde lo preventivo-asistencial, teniendo en cuenta la visión integral de la persona humana. Aparece, pues la Bioética, íntimamente relacionada con las Ciencias Biomédicas, que fundada en principios y valores, responde a los problemas de todos aquellos que trabajando en el campo de la salud y enfermedad, se enfrentan a dilemas éticos.

3. Drogadependencia: Enfoque Bioético

 

A partir del año 1970, con la aparición del término Bioética en un artículo escrito por el oncólogo Van Rensselaer  Potter y titulado “The science of survival”, comienzan a surgirnumerosos centros de estudios, teniendo a la Bioética como una “nueva” reflexión.

Para Potter, existe una inquietud en la humanidad ante las posibles consecuencias negativas del desarrollo científico y hay que discernir entre la posibilidad técnica y la licitud ética, a través de un conocimiento que lo permita. Ésta es la Bioética, entendida por él como la parte de la Biología que se ocupa de emplear los recursos de las ciencias biológicas de modo que se obtenga, con su uso correcto, una mejor calidad de vida. La Enciclopedia of Bioethics de Reich (1978), considera la Bioética como:

“Estudio sistemático de la conducta humana en el ámbito de las ciencias de la vida y de la salud, analizadas a la luz de los valores y principios morales”

El modelo de investigación que se presenta para acompañar la problemática adictiva, requiere de la exposición de una fundamentación científica comprobada en su consistencia y exactitud, una consideración antropológica que muestra el valor fundamental de la vida y de una reflexión ética que da paso al bien que se va a perseguir y la acción moralmente correcta.

 

3.1 Fundamentación Científica (A)




En el cerebro se procesa toda la información sobre los distintos estados psicológicos y sobre la determinación de las conductas. De ahí la importancia de los hallazgos científicos, que buscan identificar regiones  cerebrales comprometidas con la urgencia de consumir drogas.
La estructura química de las sustancias psicoactivas es muy similar a la de ciertos neurotransmisores por lo que pueden alterar temporalmente el funcionamiento habitual del organismo humano, actuando como agonistas o antagonistas de los receptores celulares.
El mundo científico sigue aportando fundamentos sobre el comportamiento de sustancias psicoactivas, un equipo de científicos canadienses afirma haber descubierto cómo el consumo de cannabis perjudica la memoria y altera el estado de ánimo, señalando como responsables a un tipo de células gliales -astrocitos-.
La Organización Mundial de la Salud  (OMS),   clasificó  la adicción a las drogas como enfermedad por presentar las siguientes características:

- Etiopatogenia
- Base Biológica
- Historia Natural
- Fenomenología Clínica
- Manejo Médico-Integral- Interdisciplinario

Al hablar de adicción como enfermedad, es imposible separarla del concepto de farmacodependencia [8] y de la manifestación de diversos síndromes que pueden acompañarla.
Dependencia Física: Situación en la que, si hay privación, el organismo presentará manifestaciones, que pueden llevar a episodios de angustia y/o ansiedad, conocidas como “Síndrome de Abstinencia”. Esta dependencia física  deriva de un proceso de adaptación a la droga independientemente de la voluntad del individuo.
Dependencia Psíquica: Existencia de un impulso irrefrenable que exige la administración de la droga para producir placer o evitar un malestar.

 

Manejo Integral de la Enfermedad

Es quehacer exclusivo del equipo multidisciplinar y del equipo médico restablecer la reinserción del paciente, primero a su entorno familiar, luego al social. Esta  prioridad se debe tener en cuenta en todo tratamiento donde lo prioritario es la incorporación de  nuevos hábitos, o sea, patrones de conductas fundados en valores y a través de una reeducación.El tratamiento tiene como objetivo erradicar toda forma de consumo en el adicto y su entorno familiar.

Competencia y responsabilidad en la calidad de la asistencia, deben estar presentes en el abordaje de la patología adictiva ya que estamos frente a una enfermedad contradictoria, el adicto no se considera enfermo, minimiza su deterioro físico y psicológico ocasionando situaciones de  violencia y disturbios. La misma negación que refiere el adicto, es utilizada por su familia, transformándose en codependiente.

 

3.2 Consideración Antropológica (B)

 


Una Bioética centrada en la persona humana, asume la vida no en cuanto biológica pura,  sino como vida de la persona en su totalidad ontológica, donde hay un espíritu  animando un cuerpo. “La tradición personalista hunde sus raíces en la razón misma del hombre y en el corazón de su libertad: el hombre es persona porque es el único ser en el  que la vida se hace capaz de reflexionar sobre sí misma, de autodeterminarse, es el único ser viviente que tiene la capacidad de captar y descubrir el sentido de las cosas y de dar sentido a sus expresiones y a su lenguaje consciente”.[9]

Abordar el tema de la Dignidad Humana, implica mencionar un valor intrínseco, que hace referencia a la persona misma. La persona humana nunca es un medio, es un fin en sí misma y hablar de dignidad  es entrar en la profundidad de la Bioética. Ésta necesita fundamentar el concepto de persona para precisar las intervenciones sobre la vida humana. [10]

“La ecología creacionista valora todos los seres vivientes y el mundo en su conjunto como obra de Dios, manifestación de su Bondad y no autoriza de ninguna manera, un imperialismo, un uso simplemente utilitarista de los seres vivientes, que son dados al hombre, también  para la contemplación de Dios, para ver y constatar las maravillas del amor de Dios. El que respeta al hombre debe respetar la armonía, la biodiversidad, el orden del universo, pero hay una diferencia de la vida en cuanto humana: el cuerpo humano es llamado a convivir con el espíritu, convivir como espiritualizado, vivificado por el espíritu -esta mano es una mano espiritualizada, debe dar señales espirituales-. El  cuerpo, así, asume una dignidad que no es la misma que se encuentra en los otros animales -aunque superiores- porque es la epifanía del espíritu, es la encarnación del yo espiritual, es la identificación de un yo que tiene su individualización particular, inconfundible, insustituible”. [11]

La Inteligencia y Voluntad permiten configurar la vida humana, el consumo abusivo de sustancias psicoactivas altera el uso de la inteligencia, de la voluntad y de la libertad, esta última consustancial al hombre ya que el ser humano es esencialmente libre. Una desviación del concepto de libertad es creer en la “libertad de drogarse”,  ya que esta expresión es contraria a la dignidad humana.

 

3.3 Reflexión Ética (C)


Los profesionales de la salud estamos  llamados a formar parte de un cambio cultural donde la formación de una conciencia moral y la promoción de la vida humana, sean signos de cercanía y  esperanza.
Inmersos en una gran cultura mediática, tenemos la necesidad de promover la formación de comunicadores competentes y comprometidos que iluminen la realidad y la transformen, no sólo a través de la capacitación técnica, sino también con la presencia de valores humanos que contemplen a  la dignidad, como centro de toda la vida social.

“Dado que los medios de comunicación social, tienen una responsabilidad social en las conductas de las personas, no pueden refugiarse en ser un mero instrumento de terceros. Ellos, en razón de su ethos asociado a la verdad y al bien de las personas, deben estar muy  vigilantes para que los productos que promueven no dañen a las personas, al medio ambiente y sean consecuentes con las normas morales y costumbres de la sociedad.”[12]

Mitigar el dolor o curar las consecuencias de trastornos somáticos o psicológicos, es en principio una obra de caridad que nace espontáneamente del obrar médico, y puede llegar a ser un deber si esas alteraciones dificultan ejercicio de otros deberes de orden superior. De ahí que sea lícito el uso de drogas, cuando se busca un fin terapéutico, incluso si llegara a producir la pérdida temporal de la conciencia. [13]

- En situación de Abuso: Las modificaciones de la conducta y de la personalidad que algunos de estos productos ocasionan, podrían ser aprovechados por algunos grupos para mantener bajo su control a  determinados individuos, lo que determinaría  una ilegítima interferencia en la autonomía personal.
Si el abuso consiste en un exceso de dosis, tal conducta es reprobable por el daño que puede ocasionar a la salud.

“En la raíz del abuso de alcohol y de estupefacientes- no obstante la dolorosa complejidad de las causa y de las situaciones- existe comúnmente un vacío existencial, debido a la ausencia de valores y a una falta de confianza en sí mismo, en los otros y en la vida en general”¨ [14]

 

4. Principios Bioéticos Aplicados a la Drogadependencia

 

Principio de Defensa de la Vida

La persona que consume se transforma en  víctima de una serie de desórdenes en la estructura psico-biológica, llevándola a una decadencia ética.  “La persona se caracteriza por tres cualidades: la singularidad-inconfundible, única-, la capacidad de relacionarse con Dios y con las otras personas y la interioridad. La persona humana tiene una interioridad, tiene un misterio, porque su cuerpo, sus células, sus aparatos orgánicos son animados por un espíritu que sobrepasa, trasciende el universo entero, que es más grande que el universo material, como dice Santo Tomás de Aquino, que es llamado a la plenitud de una vida eterna.”[15]

El servicio a la vida se manifiesta  plena y explícitamente en la fidelidad a la ley moral en coexistencia  con  valores y deberes. Nuestra sociedad valoriza cada vez más una cultura de muerte y nuestros jóvenes buscan recursos en los productos químicos, al no saber encontrarlos en los valores humanos y en un camino espiritual.

 

Principio de Libertad y Responsabilidad

El aprendizaje de la libertad  lleva a asumir responsablemente actos propios, asumiendo  consecuencias y comportamientos de los mismos. La responsabilidad  de los profesionales de la salud no puede estar al margen de una valoración que reconozca el  don de la vida,es necesaria una auténtica educación en la sociedad  que forme el corazón, la inteligencia y la conciencia moral  de sus miembros, para ir gestando y madurando actitudes que es preciso desarrollar ante la problemática adictiva.

“La libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar así por sí mismo acciones deliberadas. Por el libre arbitrio  cada uno dispone de sí. La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad. La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, nuestra bienaventuranza.” [16]

El consumo de drogas psicoactivas  altera el uso de la razón, de la libertad y de la voluntad alterando esencialmente los procesos del pensamiento con deterioro progresivo de la memoria. No se puede hablar de libertad verdadera donde se destruye una vida, ni vida asumida  en plenitud, donde se priva de libertad.

 

Principio de Totalidad o Terapéutico

Es uno de los principios básicos que identifican a la Ética Médica. Se funda en el hecho de que la corporeidad humana  es un todo unitario resultante de partes distintas, unificadas entre sí orgánica y jerárquicamente por la existencia única y personal [17]. El cuerpo humano tiene una integridad y una dignidad por lo cual no puede ser utilizado como un instrumento que esté al servicio de otro fin.

“No  se puede prescindir del cuerpo y destacar la psique como criterio y fuente de moralidad: el sentir y el desear subjetivos no pueden dominar y desatender las determinaciones objetivas corpóreas. La tendencia de hacer prevalecer aquellos sobre estas es la base de la actual psicologización de la ética y del derecho, que deduce de los deseos individuales (y de las posibilidades técnicas) la licitud de los comportamientos y de las intervenciones sobre la vida” [18]

 

Principio de Sociabilidad y Subsidiariedad

El principio de sociabilidad comprende a todas y cada una de las personas en su propia realización al participar en la realización del bien de sus semejantes.

“El principio de subsidiaridad se opone a toda forma de colectivismo. Traza los límites de la intervención del Estado. Intenta armonizar las relaciones entre individuos y sociedad. Tiende a instaurar un verdadero orden internacional.”[19]

En nuestros días, se va creando una conciencia antisolidaridad y antisubsidiariedad, como se observa en las leyes permisivas que comprometen la estabilidad de la familia y atentan contra la vida. Las drogas legales son tan nocivas como las ilegales y sin embargo el comercio es permitido libremente. El hecho de que haya  drogas bajo el término “legales” no autoriza a incorporar otras de nocividad análoga.  Las estadísticas muestran que “el consumo de alcohol y tabaco en adolescentes, son un factor de riesgo para el consumo de otras sustancias.

 

5. Adicto desde la Vida Intrauterina

El consumo de drogas durante el embarazo, puede producir problemas de origen biológico y psicológico, entre los riesgos biológicos debido a la conexión materno-fetal se puede señalar: mayor incidencia de partos prematuros, bajo peso al nacer, síndrome de abstinencia post-parto y comportamientos propios de la toxicomanía.
Es doloroso pensar que un ser inocente llamado a la vida «única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma» [Veritatis splendor 13], pueda ser expuesto a un riesgo tan significativo, producto del consumo abusivo.

Profundizar en la biología de la generación de un nuevo ser, significa  comprender la absoluta unicidad e irrepetibilidad del individuo. Desde lo psicológico la mujer embarazada que consume drogas, evidencia una falta de valores  que la llevan a descuidar su estado y a obtener a través de la droga solamente su propia satisfacción.
Estudios científicos revelan consecuencias en la vida intrauterina por consumo abusivo de drogas psicoactivas, muestran  por primera vez a una población que nunca es considerada, los fetos, marcando  un antes y un después, ya que deja bien en claro que los bebes alcanzados dentro de la madre por el uso de sustancias, aportan marcadores biológicos presentes en el meconio, al que sólo pueden llegar a través de la madre. [20]

“La situación cultural actual atraviesa una profunda crisis de valores observándose que la referencia para la toma de decisiones deja de ser la verdad objetivamente fundada y pasa a estar determinada por la opinión subjetiva y muchas veces cambiante de algunos. El anhelo por alcanzar la verdad se desvirtúa y el objetivo se convierte en la satisfacción de las aspiraciones individuales” [21]

6. Cuando lo Académico se hace Pastoral

 

En toda patología adictiva  los profesionales que asisten a estos enfermos, tienen que ver entre los síntomas y signos de un cuerpo deteriorado, un ser humano con incapacidad para hacer frente a comportamientos transmisores de muerte.

“La vida humana es un Misterio (y todo Misterio es un exceso de verdad) para contemplar, no para manipular o instrumentalizar ideológicamente. La vida humana ha de ser defendida con pasión, celebrada con alegría, protegida con la fuerza de la ley, estudiada con meticulosidad, cuidada con responsabilidad. Actualmente se da una fragmentación de paradigmas de lo humano, fruto de la posmodernidad. Para una bioética bien orientada, puesta al servicio del hombre, de la historia, de la sociedad, es absolutamente indispensable una antropología de base sólida. El personalismo ontológico es el marco de pensamiento adecuado.”[22]

Juan Pablo II a través del Evangelio de la Vida, llama a los intelectuales a trabajar en los espacios de cultura y ambientes de investigación científica y técnica, profundizando  su mirada en las fuentes del Evangelio. “Precisamente en esta perspectiva he instituido la Pontificia Academia para la Vida con el fin de « estudiar, informar y formar en lo que atañe a las principales cuestiones de biomedicina y derecho, relativas a la promoción y a la defensa de la vida, sobre todo en las que guardan mayor relación con la moral cristiana y las directrices del Magisterio de la Iglesia ».Una aportación específica deben dar también las Universidades, particularmente las católicas, y los Centros, Institutos y Comités de bioética.”[Evangelium Vitae 98]

Es aquí precisamente, donde lo académico quiere hacerse pastoral, donde el encuentro de una conciencia y una confianza puesta en una Vida Trinitaria, permite que Dios pueda encarnarse en cada ser humano, para servir en el surgimiento de una nueva cultura de vida. La vida pastoral nos inicia en el camino de preparar y facilitar la intimidad de un encuentro con la Buena Noticia que es Camino, Verdad y Vida.

7. Conclusión


Es necesario comenzar el trabajo estructurando la personalidad y madurando la formación sólida de la inteligencia y la voluntad, como profesionales de la salud no debemos estar al margen del consumo problemático y es necesario responder a los desafíos  y exigencias que plantea la enfermedad, solo será efectivo el progresivo  conocimiento médico si está acompañado por principios morales que se proyecten hacia  la búsqueda de la verdad.

“La adicción es una enfermedad, con mecanismos de acción que le son propios, en los cuales se  percibe la fragmentación que debilita y cuestiona los vínculos del joven, sumándose a esto  la “crisis de identidad personal” que atraviesa el adolescente, considerada  vulnerable para el inicio del consumo. La ética en el manejo de esta enfermedad presenta un gran desafío, lograr simultáneamente el bien del que actúa, el bien de la sociedad y el aporte al conocimiento del mundo científico.” [23]

El lenguaje ontológico de la persona nos lleva a individualizar la identidad y la integridad expresada por la corporeidad, ésta no debe ser considerada como un objeto sino como reflejo de la persona en su totalidad. Como expresión de su unicidad, no puede ser reducida a la categoría de medio, tiene finalidad propia y su dignidad radica en su acto de ser.

“La ciudad actual es relativista: todo es válido, y puede que caigamos en la tentación de que para no discriminar, para incluir a todos, a veces sintamos que es necesario “relativizar” la verdad. No es así. El Dios nuestro que vive en la ciudad y se involucra en su vida cotidiana no discrimina ni relativiza. Su verdad es la del encuentro que descubre rostros y cada rostro es único. Incluir personas con rostro y nombre propios no implica relativizar valores ni justificar antivalores, sino que no discriminar y no relativizar implica tener fortaleza para acompañar procesos y la paciencia del fermento que ayuda a crecer. La verdad del que acompaña es la de mostrar caminos hacia adelante más que juzgar encierros pasados.” [24]

 

Notas y Bibliografía

 

Constitución Pastoral  Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual. 7 de Diciembre de 1965.

Carta Encíclica Centesimus annus, a los Hermanos en el Episcopado, al Clero, a las familias religiosas, a los Fieles e la Iglesia Católica y a todos los hombres de buena voluntad en el centenario de la Rerum Novarum. 1 de mayo de 1991.

Carta Encíclica Veritatis splendor a todos los Obispos de la Iglesia Católica sobre algunas cuestiones fundamentales de la Enseñanza Moral de la Iglesia. 6 de agosto e l993

Carta Encíclica Evangelium Vitae a los Obispos, a los sacerdotes y Diáconos, a los Religiosos y Religiosas, a los Fieles laicos, sobre el valor y el carácter inviolable de la vida humana. 25 de marzo de 1995.

Carta de los Agentes de la Salud. Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes de la salud.  1995

Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Familiaris Consorti,al Episcopado, al Clero y a los Fieles de toda la Iglesia sobre la misión de la Familia Cristiana en el Mundo Actual.22 de Noviembre 1981.

Catecismo de la Iglesia Católica. www.vatican.va

[1]   Informe Mundial sobre las Drogas 2010.
[2] Estudio Nacional sobre Consumo en Estudiantes de Enseñanza Media. Informe  Preliminar 2011: Dirección Nacional del Observatorio Argentino de Drogas
La Encuesta Nacional se realiza cada dos años, en una muestra probabilística, bietápica sobre el total de estudiantes del país, que estén cursando el 8º, 10º y 12º año de escolaridad, y se corresponde a los estudiantes del nivel medio. www.sedronar.gov.ar

[3]  O.M.S. Centro de Prensa. El consumo nocivo de alcohol. Nota descriptiva N°349. Febrero 2011

[4]  Resultados del relevamiento del Htal. Infanto Juvenil Tobar García, presentados en el III Congreso de Salud Mental Infanto Juvenil 2010.

[5]  Bolton, Raquel, ¿Refugio de los  Jóvenes? Revista “Signo” N° 53 octubre 2011.pp 17-18

[6]  Iglesia, Droga y Toxicomanía. Manual Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud. Editorial Ágape.   Abril 2010. Pág.74.

[7] Observatorio Argentino de Drogas -SEDRONAR. Segunda Encuesta Nacional a Estudiantes de Enseñanza Media 2009.

[8] "Estado psíquico y a veces físico causado por la interacción entre un organismo vivo y un fármaco, caracterizado por modificaciones del comportamiento y por  reacciones que comprenden siempre un impulso irreprimible al tomar el fármaco en forma continua o periódica, a fin de experimentar sus efectos psíquicos y a veces para evitar una sensación de malestar que surge al dejar de consumirlo." (OMS, 1969).

[9]   Sgreccia, Elio, Manual de Bioética, México: Ed. Diana, 1996. Pág.73.

[10]  Bolton de Mercado, Raquel. Volver al Camino de la Vida. Enfoque Bioético de las Adicciones. Editorial DC Y M 2011. Argentina. Pág.51.

[11]  Sgreccia, Elio, Teología de la Vida. II Jornadas de Bioética para Sacerdotes,   2004. VIDA Y ÉTICA. Año 5 Nº 2. Diciembre 2004. Pág.238.

[12]  Chomali Garib, Fernando, Responsabilidad: Eje en el Tema de Salud. 2004. VIDA Y ÉTICA. Año 5 Nº 2. Diciembre 2004. Pág. 131.

[13] Fuentes, Miguel Angel, sacerdote IVE, Manual de Bioética. Ediciones Verbo Encarnado. Mendoza 2006. Pág. 218

[14]  Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes de la salud. Carta de los Agentes de la Salud. Ediciones Paulinas 1995

[15]  Sgreccia, Elio, Teología de la Vida. II Jornadas de Bioética para Sacerdotes,   2004. VIDA Y ÉTICA. Año 5 Nº 2. Diciembre 2004:239

[16]  Catecismo de la Iglesia Católica N° 1731.

[17] Sgreccia, Elio, Manual de Bioética. Editorial Diana México,1996. p.158. Este principio de totalidad o terapéutico se aplica cuando para salvar al todo y la vida misma del sujeto, se debe  intervenir incluso mutilando una parte del organismo.

[18]  Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes de la salud. Carta de los Agentes de la Salud. Ediciones Paulinas 1995: 41, p 52.

[19]  Catecismo de la Iglesia Católica N° 1885

[20] En el II Congreso Uruguayo de Neonatología, fue presentado un estudio, con indicadores significativos que aportan marcadores biológicos presentes en el meconio.
Dr Míguez Hugo, investigador del Conicet y coautor del estudio premiado, como mejor trabajo científico en el II Congreso Uruguayo de Neonatología. “El 41,7% de las mujeres habían fumado durante el embarazo, el 37% habían bebido alcohol, el 16,5% habían tomado tranquilizantes, el 68% había consumido más de 400 mg diarios de cafeína, el 1,5% había fumado marihuana y el 0,4% habían consumido pasta base”. Arch Pediatr Urug 2007; 78(2): 122-132. www.sup.org.uy

[21]  Passo, Elena,  El Embrión Humano: Un Fin en sí mismo. Editorial Dunken. Diciembre 2010. Pág. 47.

[22]   García, José Juan, Posmodernidad y Cultura de la Vida. Persona y Bioética. Educa. 2008. Págs. 147-148

[23]  Bolton, Raquel, Adolescencia y Adicciones. Una mirada desde la Bioética. Editorial Santa María. 2012 Pág. 71

[24] Cardenal Bergoglio, Jorge M., en el Primer Congreso Regional de Pastoral Urbana. Dios Vive en la Ciudad. Buenos Aires, 25 de agosto de 2011. www.arzbaires.org.ar/inicio

 

 

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Sugerimos el siguiente modo de citar, que contiene los datos editoriales necesarios para la atribución de la obra a sus autores y su consulta, tal y como se encontraba en la red en el momento en que fue consultada:

Bolton, Raquel, DROGADEPENDENCIA DESDE UN ENFOQUE BIOÉTICO, en García, José Juan (director): Enciclopedia de Bioética, URL: http://enciclopediadebioetica.com/index.php/todas-las-voces/190-drogadependencia-desde-un-enfoque-bioetico

 

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